¡¡¡¡ A VECES, HASTA VENDO !!!!

¡¡¡¡ A VECES, HASTA VENDO !!!!

Cuando me jubilé decidí que a partir de ese momento,  iba a dedicarme de pleno a conseguir hacer realidad un sueño. Un sueño, que tenía pendiente desde que cumplí ocho años, quería ser pintor.   ¡¡ No, no, pintor de brocha  gorda no!! , yo quería ser pintor de pincel fino, yo quería ser un artista como Dalí, que por aquella época era el pintor que más me gustaba.

La vida enseguida me dijo al oído, que eso no iba a ser tarea fácil.  Estudiando bachillerato en los Escolapios, como era bastante mal estudiante, la única matrícula de honor que   conseguí fue en dibujo. El padre Carlos, que era mi profesor en esa materia, me animó a participar en un concurso de pintura que organizaban las Escuelas Pías,   solo me dieron un premio de consolación, el premio de honor se lo dieron a un niño de otra clase, que por cierto su padre era un pintor “ famoso” .

Después de este fracaso, yo seguí pintando porque aquel año los reyes me trajeron mi primera caja de pinturas al oleo. Pintaba por las mañanas,  cuatro o cinco tablillas, para que cuando mi padre llegara de trabajar las viera y me hiciera la critica, que siempre era positiva. El  siempre  dibujo muy bien.

Pasaron los años de estudiante y  con diecisiete años me puse a trabajar en un transitário internacional, en el que mi padre me enchufo. La economía de mi casa  no era boyante y todos teníamos que colaborar.  Pero yo seguía pintando y  formando una de mis pasiones “ visitar galerías de arte “ . Poco a poco fui descubriendo a los grandes pintores catalanes, Meifrén, Cusachs, Casas, Fortuny, Rusiñol, Mir, Urgell, Picasso. y luego llegaron los impresionistas.  El mundo del arte se expandía ante mis ojos, sin fronteras sin limites. Soñaba despierto que algún día,  yo también tendría un cuadro colgado en una galería de arte.

Un veintiséis de diciembre de 1970, con dieciocho años recién cumplidos, conocí en una discoteca a la que iba a ser mi compañera de viaje hasta la fecha. Bailamos, reímos y hablamos. Me contó que trabajaba en una empresa de seguros y que por la tarde estudiaba.   ¡¡ Casi me muero, cuando que dijo que estudiaba bellas artes en la Escuela Massana”.  Durante cinco largos años,  cuando terminaba mi jornada laboral, casi todas las tardes la esperaba en la puerta de la Massana, Juntos recorríamos el trayecto hasta la plaza Urquinaona, allí era donde estaba la academia en la que yo pretendí una y otra vez, estudiar por las noches,  el primer año de peritaje industrial. Os puedo asegurar,  que podría contar con los dedos de una mano las veces que asistí a clase, por supuesto suspendí todas las asignaturas.

De una forma u otra,  siempre  tenía una excusa para acabar en alguna u otra sala de arte y visitar la exposición de turno. Otras veces terminábamos en el club 1800, donde solo se bailaba  Rock and Roll. La última fila del  cine Capitol, también la visitábamos bastante, pero nuestro plan preferido era acabar en la calle Petrixol , tomando un taza de  chocolate con melindros y repasar una y otra vez,  su carpeta de apuntes y bocetos de figura humana.  Le hacía mil preguntas, sobre el ambiente de las clases, sobre los métodos de estudio, y sobre los modelos que dibujaban. Juntos soñamos que el próximo año,  yo me matricularía también en la Escuela Massana, pero eso  jamás  fue posible, mi economía no lo permitio.   Ella se convirtió en una  dura crítica de mis obras y en el mayor apoyo para que siguiera pintando.

Una mañana de Abril de hace cinco años, me presente en la galería Mar del Grup d’art Escolà, con una carpeta repleta de acrílicos sobre papel, el estómago encogido y un temblor de rodillas que apenas  me mantenía de pie.  Después de darle varias vuelta a la galería, me arme de valor y me dirigí a la persona que estaba tras el mostrador. Le pedí la posibilidad de que echara una ojeada a mi carpeta, tras unos segundos, que a mi me parecieron  eternos, aquella persona en un silencio sepulcral, fue haciendo con mis acrílicos dos  montones . Una vez que estuvieron todos dispuestos, sus primeras palabras fueron “ estos están bien (refiriéndose al montón de la derecha) , pero estos  (señalando el montón de la izquierda)  me gustan mucho y  tienen calidad para estar expuestos en esta galería, si eso es lo que pretendes.

El corazón me dio un vuelco y los oídos no paraban de pitarme. Mantuvimos una larga conversación, donde Julio Escolá (director de la Galería Mar),  me explico  los detalles y pormenores para exponer con el Grup d’art Escolà, la próxima temporada. Os  juro  que lo único que recuerdo de aquella conversación  de más de una hora, es que yo fui diciendo » si »  a todo. Dos  o tres  días después, volvimos a mantener otra larga conversación, donde por fin empecé a ser consciente  del reto personal y artístico que asumía, con el Grup d’art Escolà y conmigo mismo.

A hora  soy de esas personas,  que creen que los sueños se cumplen. Mis obras se han expuesto en galerías de Málaga, Madrid, Roma y Mónaco. Sigo pintando y creciendo  como artistas, llevo cuatro temporadas exponiendo asiduamente con el Grup d’art Escolà, en las galerías de Barcelona, Lérida y Tarragona. ¡¡  A veces, hasta vendo!!, pero sobre todo,  me siento reconocido y apoyado por un grupo de grandes profesionales que desde el minuto cero creyeron en mi y en mi obra y eso….. eso si que me hace muy feliz.

Barcelona, 28 diciembre 2017

 

 

 

 

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